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¿Todos los votos cuentan? Elecciones en Rusia

12 Dec

 

Los resultados oficiales de las elecciones legislativas del pasado 4 de diciembre han dado como vencedor a Rusia Unida. Le siguen el Partido Comunista, la formación Rusia Justa y el Partido Liberal Demócrata. Si atendemos a los números, los casi 15 millones de votos menos que ha recibido Rusia Unida dejarían entrever un descontento civil y un desgaste de la imagen del propio Vladimir Putin, presente en la política rusa para el gran público desde el año 2000. Y poco más, porque Rusia Unida ha conseguido casi el 50% de los votos, un respaldo indudablemente importante. Pero esta es una lectura partiendo de unos resultados oficiales, que no comparte buena parte de la población rusa.

Objetivo Internet

Runet, el internet ruso, está en ebullición. Hierve desde hace tiempo aunque su potencia aumentó la semana previa a las elecciones parlamentarias del pasado 4 de diciembre, cuando numerosos analistas políticos comenzaron a aventurar que el distanciamiento entre Rusia Unida y su electorado tendría su eco electoral. Y que por lo tanto estos comicios serían un preludio de las elecciones presidenciales de marzo de 2012.

El 4 de diciembre blogueros, activistas y civiles publican vídeos y fotografías[1] que cuestionan la veracidad o la limpieza –escojan el sinónimo que prefieran- de estas elecciones. Las denuncias incluyen desde votos por correo que no llegan a las urnas, falsificaciones gracias al cupón de votación (un documento que permite votar en un colegio distinto del que se está empadronado), observadores expulsados de colegios y recuentos finales de votos que habrían sido modificados sobre la marcha. Todas estas acciones fraudulentas encuentran su hueco en la red a pesar de que varias webs conocidas por oponerse a la información oficialista amanecen ese día bloqueadas.

¿Como sera la nueva Duma?

Parece que los resultados oficiales no permiten hacer una decidida lectura en clave de política interna más allá de un supuesto aumento en número de votos del Partido Comunista y de Rusia Justa, y del retroceso de Rusia Unida. Sin embargo, es incontestable que hay una nueva variable: las protestas en internet y en las calles (en las que ha habido miles de detenidos)[3] por parte de una sociedad que desde aquí a veces se ha creído dormida, asusta al gobierno ruso y ha dañado públicamente la imagen de Vladimir Putin.

El actual primer ministro ruso ha lanzado balones fuera en el sentido estricto de la expresión: se ha concentrado en responder a las acusaciones de fraude que han llegado desde otros países, especialmente de Estados Unidos, retomando el lenguaje propio de la Guerra Fría, señalando a Washington como incitador de las movilizaciones. De esta manera, Medvedev se ha quedado al frente de la contestación interna: a él le toca utilizar el tono de tranquilidad y hacer la promesa de una futura investigación en profundidad.

En este contexto, ¿qué legitimidad tendrá la nueva Duma, si llega a formarse? Porque no parece que desde el gobierno ruso se contemple la opción de anular estos resultados ni de repetir los comicios ya que  esto implicaría el reconocimiento implícito de fraude, o mejor aún, de que para Rusia Unida, el principal partido del parlamento ruso, existe un “todo vale” en su connotación más antidemocrática.


[1] En newsru.com, lenta.ru

La libertad de prensa en Rusia: una causa pendiente

3 Nov

Con dos condenados oficialmente por la muerte de Anna Politkovskaya,  Rustam Majmúdov y Dmitri Pavliuchenkov, en el anonimato permanece el nombre de la persona que dio la orden. La muerte de la periodista de Novaya Gazeta sigue siendo uno de los casos más ilustrativos de lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo con la libertad de prensa en Rusia.

Entre los 10 países más peligrosos para la prensa

Reporteros Sin Fronteras, en su informe sobre la libertad de prensa en el mundo de 2010, recuerda que es un territorio arriesgado para los periodistas: el asesinato de Magomedvagif Sultanmagomedov, jefe de la televisión Makhachkala TV en la República de Daguestán, y las tres denuncias por agresiones entre ellas la sufrida por el periodista del diario Kommersant Oleg Kashin en Moscú, grabada por cámaras de seguridad y cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo, suponen el balance del año.

Para el Comité para la Protección de los Periodistas, Rusia se encuentra entre los diez países del mundo donde es más complicado castigar los delitos contra la prensa aunque en su Índice de Impunidad publicado en junio de este año aventura cambios debido, precisamente, a las condenas por los asesinatos de la reportera Anastasiya Baburova y del abogado Stanislav Markelov.

La impunidad abre la puerta a la autocensura

Las investigaciones de estas organizaciones tienen sus límites y en ocasiones, no pueden ser concluyentes. Sin el respaldo policial  ¿cómo determinar que un asesinato se produce en represalia a un determinado trabajo? ¿Cuántas causas judiciales no se disfrazan de crímenes comunes, indicando como motivos la mala fortuna de encontrarse en el lugar inadecuado con la persona inapropiada?

Aunque no fuera el caso de Politkovskaya, que se volcaba en la defensa de los derechos de la población civil chechena llegando incluso a posicionarse políticamente, este vacío legal suele invitar al silencio de los propios periodistas sobre determinados temas.Y es la autocensura el efecto más perverso: para los grupos de poder, pura magia donde de forma gratuita y sin apenas marcharse las manos consiguen ejercer su influencia sobre la población.